Alquiler y vivienda

Reparaciones en el alquiler: qué paga el casero y qué el inquilino

Por la Redacción de AbogadoAI · Actualizado el 20 de junio de 2026 · Lectura 10 min · 🇬🇧 Read in English

El reparto de los gastos por reparaciones y mantenimiento en una vivienda de alquiler es, sin duda, una de las mayores fuentes de conflicto entre propietarios e inquilinos en España. Cuando se estropea la caldera en pleno invierno, aparece una humedad en el salón o se rompe la persiana, la pregunta siempre es la misma: ¿quién debe asumir la factura? La legislación española establece un marco claro para delimitar las responsabilidades de cada parte, pero la práctica diaria exige conocer al detalle la ley para evitar abusos y resolver disputas de forma rápida. En este artículo analizaremos a fondo qué dice la normativa, cómo actuar paso a paso y cómo resolver los problemas más comunes en el arrendamiento de vivienda.

Para entender quién debe pagar cada reparación, debemos acudir a la norma que regula los alquileres de vivienda en España: la Ley 29/1994, de 29 de noviembre, de Arrendamientos Urbanos (LAU), modificada en aspectos clave de gestión y gastos por la reciente Ley 12/2023, de 24 de mayo, por el derecho a la vivienda. De forma supletoria, también se aplica el Código Civil.

La clave de todo este asunto se encuentra en dos conceptos jurídicos fundamentales recogidos en la LAU: las reparaciones necesarias para conservar la habitabilidad de la vivienda y las pequeñas reparaciones derivadas del desgaste por el uso ordinario.

1. Las reparaciones de conservación (Obligación del casero)

El artículo 21.1 de la LAU establece que el arrendador (casero) está obligado a realizar, sin derecho a elevar la renta por ello, todas las reparaciones que sean necesarias para conservar la vivienda en las condiciones de habitabilidad para servir al uso convenido.

El propietario solo queda exento de esta obligación en dos supuestos:

2. Las pequeñas reparaciones por desgaste (Obligación del inquilino)

Por otro lado, el artículo 21.4 de la LAU estipula que las pequeñas reparaciones que exija el desgaste por el uso ordinario de la vivienda serán de cargo del arrendatario (inquilino).

El gran reto jurídico y práctico es definir qué se considera una "pequeña reparación". La jurisprudencia de los tribunales españoles ha ido perfilando este concepto basándose en dos criterios principales:

¿Qué paga el casero? (Reparaciones de habitabilidad)

Como regla general, el propietario debe encargarse de mantener la estructura del edificio, las instalaciones básicas y la habitabilidad del inmueble. Esto incluye:

¿Qué paga el inquilino? (Mantenimiento y desgaste)

El inquilino debe hacerse cargo de mantener la vivienda en el mismo estado en el que la recibió, asumiendo los costes de conservación diaria y los daños que cause de forma directa o indirecta:

Ejemplos prácticos con cifras reales

Para entender mejor cómo se aplican estas reglas en el día a día, analicemos dos escenarios habituales:

Ejemplo 1: La avería de la caldera de calefacción

Ejemplo 2: El grifo de la cocina y la cerradura

Trámites prácticos: Paso a paso ante una avería

Cuando surge una avería en la vivienda alquilada, es fundamental actuar con orden y dejar constancia por escrito para evitar malentendidos o desprotección jurídica. Sigue estos pasos:

  1. Detectar y documentar el daño: Toma fotografías o graba un vídeo del desperfecto inmediatamente.
  2. Notificar al casero por escrito: Avisa al propietario lo antes posible. Utiliza canales que dejen constancia escrita (WhatsApp, correo electrónico o, en casos graves donde el casero no responda, un burofax). El artículo 21.3 de la LAU exige al inquilino comunicar la necesidad de las reparaciones en el plazo más breve posible.
  3. Facilitar la entrada de técnicos: El inquilino está obligado a permitir la entrada del propietario o de los técnicos designados por este para verificar el estado de la vivienda y realizar las obras necesarias.
  4. Casos de urgencia extrema: Si la avería es urgente (por ejemplo, una tubería rota que inunda la casa), el inquilino puede realizar la reparación de forma inmediata para evitar daños mayores, previa comunicación al casero, y exigir de inmediato el reembolso del importe abonado (respaldado por el artículo 21.3 de la LAU).
  5. Conservar facturas y presupuestos: Guarda siempre las facturas oficiales con el desglose del IVA y el informe técnico donde se indique la causa de la avería.

Errores que debes evitar

Cometer errores durante el proceso de reclamación de una reparación puede debilitar tu posición legal. Evita siempre lo siguiente:

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Quién paga la pintura de la vivienda al finalizar el contrato?

Depende del estado de las paredes. Si las paredes presentan el desgaste normal del paso del tiempo (marcas leves de muebles o cuadros), el propietario no puede exigir al inquilino que pinte la vivienda ni retener la fianza por ello. Sin embargo, si el inquilino pintó las paredes de colores estridentes sin autorización o causó daños graves (manchas de humedad por negligencia, grafitis, etc.), deberá asumir el coste de devolver las paredes a su estado original.

¿Qué pasa si la reparación dura muchos días? ¿Tengo derecho a una rebaja del alquiler?

Sí, la ley lo prevé. Según el artículo 21.2 de la LAU, si la reparación de conservación no puede diferirse hasta la conclusión del arriendo y dura más de 20 días, el inquilino tiene derecho a que se disminuya la renta en proporción a la parte de la vivienda de la que se vea privado durante las obras.

Si se rompe el aire acondicionado, ¿quién lo arregla?

Si el aire acondicionado ya estaba instalado en la vivienda cuando se firmó el contrato de alquiler y formaba parte del equipamiento arrendado, el propietario tiene la obligación de repararlo o sustituirlo si se estropea por antigüedad o fin de su vida útil, ya que forma parte de las condiciones de habitabilidad acordadas. Si se rompe por un mal uso del inquilino (por ejemplo, no limpiar nunca los filtros), el coste será del inquilino.

¿Quién debe pagar la tasa de basuras y la comunidad?

La Ley 12/2023 por el derecho a la vivienda y la LAU permiten que las partes pacten que los gastos de comunidad y los tributos (como el IBI o la tasa de basuras) corran a cargo del inquilino. Para que esto sea legal, debe constar expresamente por escrito en el contrato de alquiler, indicando el importe anual aproximado de dichos gastos a la fecha del contrato. Si no se pacta nada en el contrato, estos gastos corresponden por defecto al propietario.

En resumen

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